Amig@s visitantes de "Caminos de ayer": A causa del indeseable Spam es que decidí quitar el Chat Box, pero aquí está el correo del Blog para cualquier comentario, sugerencia o queja sobre el mismo. E-mail: caminosdeayer@hotmail.com.

Puede seguirnos por correo electrónico

Profr. Salvador Garza Inocencio
Nuestras cosas

Escrito por Salvador Garza Inocencio Miércoles, 21 de Diciembre de 2011

Una tradición de los pueblos es iluminar en estas épocas las fachadas de las casas, los barandales y los árboles que se encuentran al frente de las viviendas, con una profusa iluminación multicolor, las luces de navidad se complementan con musgos, con guirnaldas en marcos de puertas y ventanas, porque Navidad desde los tiempos más remotos ha significado luz.
Hoy en día las calles, las avenidas, las plazas, los parques, los ríos, las montañas se transforman en brillantes y bellos escenarios llenos de luz y de color, en esta época de recogimiento y de dación.
En esta época navideña aparecen las coronas, los ángeles, las estrellas, las velas, las campanas, las tarjetas de navidad, el muérdago, las botas o los calcetines, las manzanas, las piñas, la flor de navidad llamada “Nochebuena”.
Nuestro pueblo aún continúa con la tradición; recordamos nuestra niñez, cuando vivíamos en un largo jacal allá por la calle Bravo, mi madre en esta época colocaba en el marco de la puerta que daba a la calle, una pequeña lamparita de aro, que alimentaba noche a noche con gas morado, todos los días muy temprano a lavar el pequeño tubo, a llenar aquel pequeño depósito de gas y colocarla en aquel lugar encima de la puerta, para que estuviese lista para la noche siguiente; lo anterior no era patrimonio nuestro, lo hacía toda la gente del pueblo, en aquella época en que la luz eléctrica aún no llegaba al poblado, esa lamparita era una tenue luz, pero significaba algo grande: LA NAVIDAD.
El domingo pasado transitando por las calles del pueblo al atardecer, buscando a Clío para que nos ayudase en la crónica cotidiana, nos sorprendió la noche; y de pronto nos encontramos frente a una hermosa casa colonial, en cuyos ventanales pudimos observar aquellas “lamparitas de antaño” de otrora tiempo, allá en el hoy colonial “Barrio del Aguacate” por la calle Ocampo entre Mina y Zaragoza.
¡Enhorabuena! por todos aquellos que aún encienden la luz de la tradición.
Pero así está el mundo y éstas son “Nuestras Cosas”.
Hasta la próxima.
Lamparitas de antaño en residencias de hoy
Garza Inocencio
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo

Una feliz navidad y excelente 2012, son mis deseos para todas las personas que amablemente visitan este Blog. Que la dicha y la felicidad lleguen para quedarse en sus hogares, en sus vidas y con sus seres amados.

De todo corazón: BCM
Nuestras Cosas



Escrito por Garza Inocencio Lunes, 05 de Diciembre de 2011 17:48

Hay una película de la cinematografía norteamericana titulada “To sir with love” interpretada por el artista Sidney Poitier. quien protagoniza a un maestro de segunda enseñanza, de una comunidad londinense. En español el título de la cinta es “Al maestro con cariño” en ella se narra, la vida del maestro y las peripecias, que todo aquel que se dedica a la enseñanza, tiene que hacer para salir avante, al final, después de muchos esfuerzos, se ve coronado su trabajo, con una graduación, donde sus alumnos le reconocen su valía.

Hoy ella tiene “algunos” años sobre sus hombros fue mi maestra de la cátedra de Economía en la Escuela Normal. Su voz era pausada, serena y llena de seguridad, Hace días en la casa de mi madre platica conmigo y me dice “Hoy todo es distinto, todo ha cambiado” y le digo: ¿Porqué dice eso maestra? y me dice: es que hoy hay “indisciplina” y eso que los grupos son de veinte o veinticinco, imagínate, en aquel tiempo teníamos bajo nuestra responsabilidad a más de cincuenta alumnos, casi sesenta y teníamos orden, había disciplina. ¡Hoy los tiempos han cambiado! y le dije, tiene usted toda la razón, y luego me comentó, en aquel tiempo tenía yo en el cajón de mi escritorio alcohol, yodo, algodón, vendas, curitas y más, porque después del recreo siempre había golpeados o descalabrados, pues en el recreo habían muchos pleitos, por las canicas, por los trompos, por la posesión de la ola, de los columpios, o de los volantines o de aquellos que caían de los resbaladeros de lámina de la escuela, de aquella escuela de mi cariño y de mis recuerdos. Dentro de sus remembranzas, trae a su memoria la figura alta de uno de sus alumnos, cuando ella atendía un grupo de cuarto año en la Escuela “Manuel M. García” llamada también en ese entonces “la escuela de niños” y frente a ésta se encontraba la Escuela “Teresa R. de García” conocida como “la escuela de niñas”. Pues bien ella laboraba con niños, algunos con carácter fuerte, a quienes había que pulir sus mentes cual piedras preciosas. Él, el más grande de todos, golpeaba a los más pequeños y sobre todo lo hacía en el recreo, niño a quien la maestra regañaba y llamaba la atención con mucha frecuencia, aplicándole muy a su pesar algunos correctivos. Este muchacho a sabiendas de las reprimendas de su maestra, en muchas ocasiones brincaba la ventana y “se iba para su casa”. Él vivía en el popular “barrio la carretera” y para llegar a la escuela tenía que tomar diariamente la calle Escobedo, pasando por un hermoso y muy bien cuidado jardín, lleno de rosales de todos tamaños, clases y colores, plantas con bellas y coloridas rosas, cultivadas con mucho amor y gran entrega por la dueña de este pequeño paraíso, ella era una gran dama y en el barrio la llamaban Doña Macrina. Aquel muchacho travieso, se acercaba al barandal y le dice a Doña Macrina, señora me regala una rosa, a lo que ella le contesta ¿y para qué quieres tú una rosa? y él le dice “la quiero para regalársela a mi maestra”. Y así por mucho tiempo aquel muchacho llevaba una hermosa rosa a su maestra, que al verlo en la puerta del salón de clases y con una flor en la mano, diciéndole ¿Maestra me deja entrar? la maestra le permitía la entrada. En muchas ocasiones una rosa fue el salvoconducto para llegar de nuevo al aula escolar. Pasa el tiempo y un buen día a la hora de la comida, Doña Macrina le dice a su hija que es maestra, sabes hija, todos los días pasa por la banqueta un muchacho alto y me pide que le regale una flor del jardín y me dice que es para su maestra, yo ni siquiera conozco a su maestra, pero se la regalo de muy buena gana. Madre, le dice su hija, esa maestra soy yo.

Con cariño y respeto para mi maestra Rosa Norma Morton Martínez. Pero así está el mundo y éstas son “Nuestras Cosas”.

Hasta la próxima.

Garza Inocencio
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo

Radio Piloto Internacional

Click AQUI para escuchar RPI

Escribanos a nuestro E-mail

radiopilotointernacional@hotmail.com

O visite nuestro Blog

radiopilotointernacional.blogspot.com



Les recordamos que...

... la finalidad de este blog es meramente cultural y no persigue ningún fin lucrativo. Si alguien en particular se siente afectado en su persona o empresa por lo que aquí se publica, le rogamos nos lo haga saber para retirar del blog la causa de afectación. Asimismo, pedimos que si alguien conoce de la existencia en el mercado del material musical que aquí se comparte, nos lo haga saber para retirar los enlaces de descarga.



Atentamente:

Caminos de ayer.


Comentarios recientes

Posts más populares

A v i s o s :

Estimado Antonio: Un saludo cordial y aquí te dejo el enlace para que descargues estos temas musicales del Cuarteto Los Rufino, y agradezco a Don Luis por esta aportación. Ya con un poco de calma le haré su post correspondiente.

Descargar música

Info sobre el cuarteto

(aportación de Luis Loboster)


Blogs y sitios interesantes

Publicaciones